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EMpezando a vivir

  • Foto del escritor: María Juvenal
    María Juvenal
  • 4 jul 2020
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 5 jul 2020

Luis García Ruiz logró ver en la esclerosis múltiple una oportunidad para cambiar y aprender a ser mejor. Autor de EMpieza Vivir Ahora, el español cuenta en su libro sus reflexiones acerca de la vida y explica cómo depende de cada uno poder lograr todo lo que se proponga.


¿Cómo empezó todo? ¿Cuándo te diagnosticaron EM?


En Abril del 2013 yo perdí la vista y posteriormente me diagnosticaron esclerosis múltiple. Yo esas dos palabras no las había escuchado nunca, no sabía qué significaba, ni qué era. Me dijeron que tenía que llevar una vida normal y en ese momento dije “¿y qué he estado haciendo estos 29 años?”. Y así sucedió, muy rápido… Cambió todo en un segundo. Pasaron unas horas sin ver, fui a un hospital, me ingresaron, me hicieron pruebas pero estaba esperando que me dijeran si era un virus o que le pusieran un nombre, algo que me liberara.


Cuando te dan el diagnóstico, ves que es algo más serio y piensas “¿qué va a pasar a partir de ahora?”. Es una incertidumbre. Pasas por un periodo de negación o de victimismo, de estar en el “¿por qué a mí?” hasta que conseguís ver más allá, aprender a ver ese “¿para qué?”, “¿para qué sucede?” y como aprendizaje para crecer como persona y para cambiar y corregir pensamientos, comportamientos, hábitos. Hoy en día puedo decir que la peor noticia es la mejor noticia que me dieron. Me hizo ser quien soy hoy, cambiar mi rumbo, mi camino y mi destino.


¿Qué cambios hubo en vos a partir de la enfermedad?


Yo era una persona impaciente, muy impaciente. Me iba mucho al futuro, lo quería todo ya o me iba a las cosas que formaban parte del pasado; tenía incertidumbres y a raíz del diagnóstico aún más incertidumbres, fue poner más peso e incertidumbre al mapa. Entonces la enfermedad fue lo que me hizo cultivar ese don de la paciencia, el estar presente, el disfrutar cada momento, el pensar que en un segundo todo se va o que puedes estar peor. Ahí me empecé a plantear “¿qué es lo peor que podría pasar a partir de esto?”, que no vuelva a ver, que esté en una silla de ruedas; y dije “bueno, estaré vivo, seguiré vivo”. Al final empiezas a tener otra perspectiva y a tener esa paciencia por disfrutar cada pequeño detalle, de valorar y agradecer por todo lo que tenemos o lo que somos. En especial lo que somos más que lo que tenemos, tenemos todo pero al final no tenemos nada, no nos hace falta nada sólo ser.


Me ha cambiado el tener desapego a las cosas materiales, al resultado, a personas y al querer agradar a todos, tener esa aprobación. La primera persona a la que tienes que agradar es a ti, amarte a ti mismo. Entonces me ha dado eso, el respetarme, el valorarme más y el ver todo lo que soy, la paciencia.


En una de tus publicaciones habías puesto que hay que ver los problemas como una oportunidad. ¿Al principio viste a la enfermedad como un problema que se fue transformando en una oportunidad?


Así es. La importancia es el lenguaje, cómo lo hablamos, cómo lo decimos; no es lo que nos sucede sino cómo reaccionamos a lo que nos sucede y al final lo que vemos como un problema es una oportunidad. Hay personas que esa oportunidad la ven como un problema o dificultad y la verdad es que no hay ningún problema, sólo es el nivel de apreciación, el significado que le damos a las cosas. Si cambias el significado, cambias tu vida. Si cambias la historia, cambias tú. Todo es un aprendizaje y es aceptar y abrazar todo lo que sucede como una bendición, en vez de “¿por qué?” pasar al “¿para qué?”, ¿qué mensaje tiene esta circunstancia?”. El cambiar el lenguaje me hizo dar un giro muy importante, es lo que conscientemente puedo controlar, el cómo dirigir esos pensamientos. Sos parte del problema o parte de la solución. Es quejarte o responsabilizarte de la situación y decir “¿qué es lo que puedo hacer?”, “¿cómo puedo mejorar?” o “¿qué depende de mí?”. Hay cosas que si no podes controlar y no dependen de ti pues, ¿para qué te preocupas?




¿Qué te llevó a escribir el libro EMpieza vivir ahora?


La verdad es que cuando perdí la vista, con el diagnóstico y demás; en ese proceso, en ese camino, en esa experimentación de diferentes etapas (negación, aceptación), en ese recorrido de transformación, sucedieron una serie de cosas y personas que fui conociendo y pues me ayudaron. Todos tenemos una historia y me propuse escribir un libro. Lo que pasó es que nunca llegaba el momento, era como salir del armario y contar algo que tenía que ser secreto o un tema tabú, ¿cómo iba a decir qué tenía? Empecé a creer en lo que yo quería hacer, no en lo que a mí me habían dicho que iba a ser mi vida, no en un pronóstico. Sino crear la situación que quería desde adentro y empezaron a suceder cosas increíbles y tomé la decisión de escribirlo. No llegaba el momento hasta que en 2017 puse por escrito que uno de mis objetivos antes del 31 de diciembre de 2018 era escribir mi primer libro y ahí empecé el camino de Empieza vivir ahora.


También están esas ganas de no sólo ayudarte a vos sino que también ayudar a los otros a ser su mejor versión.


Sí. Al final pues me casé conmigo, con mis sueños y con en ese objetivo de ser mejor persona y poder ayudar a los demás porque cuando ayudas a los demás, te ayudas a ti mismo. Me propuse en ese camino de autoconocimiento y de ayudarme a mí más, poder en mi propio proceso ayudar a otros y así ayudarme a mí mismo, siendo un poquito mejor. Pues teniendo ese compromiso, ese sentimiento de servir, de dar ya que al final el secreto de la vida es dar, en ese sentimiento de sentir la contribución, de sentir el crecimiento, que son un poco las dos necesidades espirituales del alma, la clave es poder potenciarlo. La persona en la que te conviertes es un camino en poder dejar el mundo mejor y estar en este mundo siendo mejor cada día.


¿Tuviste alguna repercusión que te haya sorprendido con todo el trabajo que hiciste con el libro?


Las ventas o el que haya llegado a lectores es una consecuencia, un resultado que a mí me ha servido tanto y mi sorpresa es el que le pueda haber ayudado a tanta gente, tantos comentarios, tantas personas que me han escrito; todo lo que me dicen es una gratitud inmensa porque no tenía esa expectativa. Escribí este libro sobre todo para mí, no esperaba ver el impacto que está teniendo en tantas personas y que pueda ayudar.



Al principio vos dijiste que te daba miedo escribirlo, ¿era por un miedo a decir que tenés Esclerosis Múltiple, miedo al qué pensarán?


Sí. Un miedo a no sentirte amado, un miedo al rechazo… Creo que todos pues definitivamente tenemos ese miedo. No era sólo a escribir o al qué dirán, sino por ejemplo a hablar, a publicar un video, ¿iba a estar bien o mal? , ¿qué van a pensar? Al final, somos nosotros mismos que sacamos esas ideas porque lo que quiere nuestra mente es protegernos y esto pasa en todas las situaciones. Desde que somos chiquitos, en el colegio, “tú eres alto” o “tú eres bajo”, “tú eres guapa”. Tenemos una etiqueta, un juicio. Pero lo importante es poner la atención y la energía en uno mismo, tener desapego de lo que puedan decir o hacer. Empecé a hacer vivos en directo cuando me da miedo hablar en público y creo que ese miedo era también por el miedo al rechazo, a ese miedo a no ser querido.


También capaz sirvió para romper con los prejuicios, que el otro tampoco lamente que vos tengas esta enfermedad...


Claro, es como lo mejor que me ha podido pasar aunque a mucha gente le puede hacer ruido. No es para lamentarlo, yo agradezco porque para mí ese diagnóstico fue un despertar. Estaba teniendo una vida donde me encontraba dormido. Sin vivir el día al máximo y diciendo “¿estoy haciendo hoy lo que quiero hacer si fuera mi último día?”. En absolutamente cada cosa que hago me permito decir “no”, establecer mis propios límites, ser cada día más consciente de saber qué es lo que quiero hacer y hacerlo, no hacer lo que quieran los demás o lo que esperan los demás. Leo mucha gente que en los comentarios dicen “padezco”, pero no me gusta a mí la palabra “padezco”. Yo digo que convivo, padece es como una connotación negativa o de victimismo.


¿Cuáles son tus planes para el futuro? Igualmente en esta situación de pandemia está todo difícil.


Yo digo que es difácil… El futuro sigue siendo incierto. Muchas veces me dicen que admiran esa superación pero yo no he superado nada, lo único que hago es navegar en ese barco y trato de mirar en el largo plazo pero dando pequeños pasos día a día más allá de poder frustrarme por lo que pueda suceder o no. Lo que pueda suceder mañana y esté bajo mi control, yo voy a hacer mi 101%, voy a poner todo de mi parte. Para lo que venga en el futuro estoy preparado y agradezco cada día por la oportunidad de vivir, pase lo que pase voy a ser feliz porque ser feliz es una decisión.



Fuentes: tanto las imágenes y el video son propiedad exclusiva de Luis García Ruiz.

 
 
 

2 comentarios


judithtoneatto
07 jul 2020

GRAN HISTORIA DE VIDA!!!! Despertemos y seamos felices HOY.

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silviamfriedman
07 jul 2020

Maravilloso ! Qué impulso a la Vida!

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