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Abrazá tu esclerosis múltiple

  • Foto del escritor: María Juvenal
    María Juvenal
  • 11 abr 2021
  • 5 Min. de lectura

Con un diagnóstico de esclerosis múltiple que llegó a sus 19 años, Natalia Garzón supo ver la enfermedad como un hallazgo que le permitió aprender y cambiar su visión sobre la vida. Así nació Abraza tu esclerosis múltiple, cuenta de Instagram donde vuelca su testimonio y comparte información sobre el tema.


Resiliencia, aceptación y alegría. Esas son las tres palabras con las que Natalia se identifica hoy a sus 21 años tras convivir dos años con esclerosis múltiple. Un camino que costó transitar en el día a día, con subidas y bajadas, pero que una vez sobrellevado pudo seguir adelante.

Un diagnóstico y miles de interrogantes


Cuando fue diagnosticada con la “enfermedad de las mil caras”, Natalia se encontraba en plena época universitaria estudiando enfermería. Una época de estrés y con muchas emociones encontradas para la colombiana. A pesar de que el diagnóstico tardó en llegar, Natalia sabía en el fondo que podía tratarse de esclerosis múltiple. Al hablar sobre todo el proceso durante la espera del resultado, la enfermera recuerda los diferentes síntomas que aparecieron. Todo empezó con un vértigo en la marcha, seguido por una visión borrosa mientras estaba en clase, temblor y adormecimiento en las en las manos, dificultad para articular las palabras. Y por último llegó lo que para ella fue la prueba más difícil de todas: la depresión. Según varios estudios médicos, la depresión suele aparecer en la población de pacientes con esta enfermedad autoinmune al haber cambios en el estado de ánimo y en el comportamiento. Este fue el caso de la enfermera, de la nada y sin razón alguna tenía deseos de llorar y fue a partir de ese momento cuando decidió contar a su familia y amigos lo que le estaba ocurriendo ya que ella siempre había sido una persona muy alegre.


Además de esclerosis, el neurólogo diagnosticó a Garzón con un grado medio de depresión. “No quería ni levantarme de la cama y sólo lo hacía porque mi vejiga no aguantaba. Esto se debe a la zona en donde está la lesión cerebral, se comunica mucho con la parte del sistema límbico que controla las emociones y a mí me afecta muchísimo el manejo de la emoción”, explica Natalia remarcando que es uno de los síntomas que nunca va a borrar de su memoria.

Finalmente, después de seis meses del comienzo de la sintomatología apareció la respuesta. “Obviamente no fue fácil. Es un proceso que me tardó mucho aceptar y decir que a pesar de tener esclerosis tengo que seguir con mi vida”, concluye la colombiana. Las preguntas como “¿por qué me pasó a mí?” o “¿qué hice mal?”, aparecieron en ese momento de gran incertidumbre pensando en lo que iba a pasar después, en cómo iba a ser la vida a partir del diagnóstico de una enfermedad autoinmune a una edad tan joven.


“Yo lo oculté mucho tiempo, pocos sabían. Sabían mis tres amigas de la universidad, mi familia… pero yo no lo hice público. Más cuando yo vivo en pueblo tan pequeño, todo el mundo acá se conoce con todos. Yo pensé en el qué iban a decir los demás”, confiesa Garzón y agrega que recién pudo dar a conocer su enfermedad cuando creó su blog.


Al mencionar a su familia y amigos, Natalia remarcó que es imprescindible dejar que los demás acompañen lo a uno ya que “no hay que pensar que por ser nuestra enfermedad ellos no son parte, no puedo limitarme a que no estén de mi lado”.


Una vocación que va más allá de todo


“El momento en que uno decide seguir enfermería es porque decide dedicar su vida para salvar muchas más”, explica Natalia muy convencida por la elección de su carrera y que sus ganas de servir al otro fueron su principal motivación.


A sus 20 años y en medio de una pandemia que movilizó al mundo entero, la colombiana terminó enfermería y tuvo la posibilidad de hacer sus prácticas durante todo un semestre manteniendo las medidas de prevención.


A pesar de tener una enfermedad que requiere un tratamiento inmunosupresor para evitar su progresión, Natalia supo equilibrar la esclerosis junto con la enfermería. “Fue mi mayor reto, ser profesional de la salud es enfrentarse a un mundo de estrés completo. Estar con el paciente no significa sólo estar con él, sino también con su mundo entero a través de un diagnóstico”, describe Garzón.



Algunos de los cambios que tuvo que hacer para que la enfermedad y su carrera puedan convivir sin dificultades, fue inclinarse a un enfoque más educativo, administrativo: “mi neurólogo me dijo que como enfermera no podía hacerme la superdotada y trabajar dos turnos de noche seguidos sabiendo que tengo una enfermedad neurológica. En enfermería tenemos una rama que es la promoción, prevención y mantenimiento de la salud; son horarios que se adecuan a mi estilo de vida”.


También al dedicarse a una carrera vinculada al mundo de la salud, la colombiana confesó que “me da más curiosidad de entender y comprender la esclerosis múltiple a nivel biológico, físico y mental; me permite ser mi propio experimento”. Una ventaja que no sólo la beneficia a ella, sino que al mismo tiempo a su familia ya que le permitió explicar e informarles sobre una enfermedad que ninguno conocía hasta el momento de su diagnóstico.

El diario de una enfermera con esclerosis múltiple


“Siempre me ha gustado el mundo de las redes sociales”, cuenta Natalia quien las ve como un espacio útil para compartir su contenido. De tutoriales de maquillaje a un blog personal, así fue el salto de la colombiana en Instagram cuando se animó a compartir con el resto de las personas su enfermedad autoinmune.


Abraza tu esclerosis múltiple es el nombre de la cuenta donde la enfermera comparte con los seguidores su experiencia con la esclerosis y diferente información médica sobre esta. Buscando motivar y alegrar a quienes padecen esta enfermedad, Garzón sostiene que “se puede vivir con la esclerosis y se puede ser muy feliz con ella, abraza tu enfermedad y observa lo maravillosa que es la vida”.

Reconstruirse en la adversidad Lo que al principio parecía oscuridad completa, terminó teniendo su luz al final del camino. Para la joven Natalia, su esclerosis múltiple trajo una nueva manera de ver la vida, un cambio en todos los aspectos, un renacer.


Uno de sus soportes fundamentales para poder seguir adelante con la enfermedad es Dios: “para mí es todo. Dios puso en mí este reto, esta prueba y yo florecí con Él. Si hoy estoy hablando con aceptación es gracias a Dios”.

Desde que abrazó su esclerosis múltiple, Garzón pudo volverse una persona más segura de sí misma a la que le gusta “ver la persona que soy en el espejo, verme física y mentalmente”. Al mismo tiempo aprendió a valorar aquellas cosas sencillas de la vida como poder levantarse, estudiar, bailar, escuchar música; cosas de todos los días pero que para ella son de un gran valor.




La colombiana define a la esclerosis como serendipia, “es un concepto que sería encontrar un hallazgo pero no es lo que estabas buscando, sino algo totalmente inesperado. Yo estaba en busca de un hallazgo, estaba estudiando y creciendo profesionalmente pero nunca pensé que inesperadamente me iban a diagnosticar esclerosis múltiple”.

Para este 2021, Natalia busca crecer a nivel espiritual, personal y uno de sus objetivos más grandes es dentro del ámbito laboral donde quiere “encontrar un lugar en el cual sepan que soy una enfermera que sobrelleva una esclerosis múltiple, pero que no sientan que por tener esta enfermedad no puedo con las cosas”.

 
 
 

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